hace un año
La Paz se estremeció por asesinato de Comandante Policiaco
Hoy su familia se estremece porque sigue esperando justicia; las autoridades esperan poder detener a dos cómplices del homicida material, para “desgranar” la mazorca de la impunidad y dar con los intelectuales del artero crimen
Manuel Espinoza
Bajo el sello característico del narcotráfico, ayer, Manuel Ceseña Cota, comandante general de Seguridad Pública Municipal de La Paz, fue ejecutado a balazos dentro de su propio domicilio, hasta donde un sujeto desconocido entró y sin darle tiempo a que descendiera de su vehículo, le disparó a quemarropa hasta en diez ocasiones, con un arma calibre 38 especial. Su hija de 4 años que iba con el, resultó ilesa.
Lo anterior describió brevemente hace un año, el homicidio de quien fuera comandante general de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, hoy, doce meses de los hechos, sólo se sabe (eso se dijo) que el autor material responde al nombre de Diego Armando Quiroz Villa y/o Gastelum Villa y/o Gastélum, y quien fue detenido el 25 de noviembre del mismo año, por autoridades del Estado de Sinaloa, ya que en aquella entidad, tenía cuentas pendientes de por lo menos ocho asesinatos de su cuenta personal.
Lo anterior, deja en claro que ante la justicia sudcaliforniana, este sujeto no va a pagar el agravio que le hizo a la sociedad pero más aún, el irreparable daño que causó a la familia de Ceseña Cota, porque por los crímenes cometidos allá, serán decenas de años los que reciba de sentencia, y es difícil que se de su traslado para que sea juzgado en esta ciudad por el artero crimen cometido, pues fue el quien accionó el arma que disparó las balas que cortaron la existencia del cumplido y hoy honrado policía municipal.
Pero si el no será juzgado por la ley local, menos lo harán quienes lo contrataron, pero menos aun quienes pagaron por su vida. Los últimos datos que se tienen sobre la identidad de los autores materiales, de hecho siempre se han sabido, es que fueron dos sujetos que provenientes de San José del Cabo, fueron hasta Sinaloa para contratar a Quiroz Villa, a quien le dieron 50 mil pesos para que “quitaran de en medio” al comandante, y luego de traer al sicario vía aérea por Los Cabos, lo trasladan a esta ciudad donde lo concentran en unos departamentos del fraccionamiento Perla, ocupándose de vigilar los pasos de Ceseña Cota, hasta llegado el fatídico día, cumplido su trabajo, el asesino es ocultado y posteriormente por barco, lo sacan de la entidad.
La Procuraduría del Estado sabe, tiene los nombres y apellidos de los contratantes, pero no han podido interceptarlos, ya que en el último intento, sabiendo que nuevamente se encontraban en Los Cabos, fueron para detenerlos pero un pitazo alertó a los sicarios quienes lograron poner tierra de por medio, y desde entonces, ya no se ha dicho nada.
Triste es recordar la mañana del domingo 30 de septiembre, cuando como reguero de pólvora, corrió la fatal noticia del asesinado del comandante Manuel Ceseña Cota, a manos del criminal quien lo sorprendió cuando acompañado de su hija menos de edad, llegaba a su domicilio ubicado por Carranza, entre Bravo y Rosales, a bordo de su automóvil, un cougar de color blanco, donde quedó muerto, acribillado a boca jarro por su asesino, quien ayudado por sus cómplices logró huir.
El vehículo que abordó el criminal, un Nissan Sentra de color gris plateado y con placas BCX-5494, del Estado Norte de Baja Calfornia, fue encontrado abandonado en el estacionamiento de Banorte, sito por Allende y México, donde los delincuentes abordaron una camioneta blanca, la cual utilizaron sólo para trasladarse al estacionamiento de Soriana, donde la dejaron para trasbordar otra unidad en la que se desplazaron a su escondite y dos días después, tranquilamente salieron del Estado.
No es un secreto que la muerte del jefe policiaco fue por mandato del crimen organizado, porque en fechas recientes había emprendido una lucha abierta contra los vendedores de droga en La Paz, afectando intereses de grupos locales, quienes echaron mano de dos asesinos a sueldo que radicaban en San José del Cabo, siendo estos quienes vigilaron los pasos de Ceseña Cota, hasta que consideraron oportuno traer al asesino material, para que cumpliera el trabajo.
Logrado esto, el sujeto fue enviado nuevamente a su lugar de origen, donde sus mismos contratantes pagarían para que lo asesinara y de esta forma romper cualquier vínculo que los pudiera ligar con el crimen cometido aquí, pero el encargo no se realizó y Quiroz Villa cometería otros crímenes en Sinaloa, dos contra figuras ligadas con altos personajes de la politica de esa entidad, lo que originó su detención.
El ahora subprocurador de justicia y comandante general de la Ministerial Sudcaliforniana, acudieron a Sinaloa donde hablaron con el detenido, mismo que les confesó paso por paso la forma en que se fraguó el asesinato de Ceseña Cota, obteniendo la identidad de sus “jefes inmediatos” los dos contratantes, mismos que son hasta ahora buscados afanosamente pero que no han sido encontrados.
Mientras, la averiguación previa 13/HOM/2007, sigue abierta, como abiertas las esperanzas de la esposa e hijos de Ceseña Cota, porque las autoridades hagan justicia y puedan detener a los autores intelectuales, y con la esperanza de que el asesino material no salga libre, que pague con su vida transcurrida por el tiempo tras las rejas, aunque evada ser juzgado y sentenciado, por la muerte hace un año de Manuel Ceseña Cota.
martes, 7 de octubre de 2008
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